Categoria: Actualidad

"Rock of Ages"

Print
actualidad

 

 "Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán...
Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."
Jesús de Nazaret

Ficha Bibliográfica: Gould, Stephen Jay. Rocks of Ages: science and religion in the fullness of life. Random House, New York, 1999.

NOTA del autor de esta reseña: *”Rock of Ages” es el título de un himno cristiano, traducido como “Roca de la Eternidad”.

Autor
Stephen Jay Gould es uno de los científicos más conocidos internacionalmente. Su prolífica pluma, su erudición y su tenaz defensa de la Evolución le han hecho famoso. Es profesor de Zoología y de Geología en Harvard, así como el Curator de paleontología de invertebrados del Museo de Zoología Comparativa (también de Harvard).

Sinopsis
Este libro es una apología del concepto “MANOS” (NOMA, en inglés: Non-Overlapping Magisteria; que traducido suena a algo como “Magisterios NO Superpuestos”). La idea tras este acrónimo es que las líneas de influencia de la Ciencia y de la Religión no son líneas que se intercecan, sino líneas perpetuamente paralelas. Los campos que tratan son de dos esferas no sólo diferentes sino excluyentes.

Para mejor entenderlo mejor, necesitamos examinar las definiciones de los términos importantes en el libro. Para el autor, la Ciencia “trata de documentar el carácter fáctico del mundo natural y de desarrollar teorías que coordinen y que expliquen estos hechos.” Por otro lado la Religión opera, según Gould “en el igualmente importante, pero marcadamente diferente, terreno de los propósitos, significados y valores humanos”. (4) En base a esto el magisterio de la ciencia “abarca el terreno (o reino) empírico: de lo que está constituido el Universo (los hechos) y por qué funcionan de esta manera (teorías). El magisterio de la religión, por otra parte, se extiende sobre cuestiones del significado último de la existencia y de los valores morales. (6) Ambos poseen “igual valor y sitial necesarios para cualquier vida humana completa,”… pero “permaneciendo lógicamente distinguibles y con estilos de investigación completamente separados…” (58-59)

Los ejemplos de Charles Darwin y de Thomas Huxley son mencionados como ilustrativos. También se mencionan el ejemplo más antiguo de Galileo en su enfrentamiento con la Iglesia Católica Romana en el siglo XVI como una demostración de lo que sucede cuando no se respeta la separación de ambos campos o terrenos.

Luego examina los encontronazos Religión-Ciencia en el contexto estadounidense durante el siglo XX. Aquí el señor Gould da rienda suelta a su crítica contra aquellos que no respetan las reglas del juego en este tiempo: los Creacionistas. (125-170) Estos se equivocan, comenta Gould, al intentar imponer sus criterios religiosos al campo de la ciencia.

De la misma manera también censura a los científicos que pretenden imponer, en aras de la ciencia, sus particulares criterios éticos o metafísicos que estos últimos, pretenden derivar del mundo natural. Es imposible para la Naturaleza darnos indicios o guías en cuanto a Dios o en cuanto a la moral.

Ni enfrentamiento, ni sincretismo, dice Gould. En una obvia referencia a aquellos, que como su “enemigo” Richard Dawkins, abandonan la cátedra para usurpar el púlpito intentando promover sus ideales ateos como inseparables de la ciencia, les dice también que ese no es el camino a seguir. Gould, que se identifica a sí mismo como agnóstico, explica que es la separación, no el proselitismo, la clave para la convivencia. La solución está en “NOMA”, con ambos magisterios en constante diálogo.

Casi al final del libro el autor explica cuál es, entonces, el lugar de la religión: el del sentido trascendente de la existencia (Dios, significado y moralidad). Después de todo, asegura Gould, es dentro de “nosotros mismos” donde se puede encontrarla contestación a las preguntas de ese tipo.

Comentarios y Evaluación
El paradigma propuesto por el Dr. Gould es, si no novedoso, interesante. Parece presentarnos la solución ideal a un conflicto que no debería existir entre la religión y la ciencia.

La crítica más obvia al libro es que, para el cristiano, “toda verdad, es verdad divina”. Esto quiere decir que, correctamente entendidas, no debería haber contradicciones entre la fe y la ciencia. Si existen es porque en uno de los lados del conflicto falta la información correcta (la “verdad”). La inseparabilidad de magisterios puede ser una herramienta útil en la investigación, pero no en la integración del conocimiento.

En segundo lugar, como tantos otros antes que él, el Dr. Stephen Jay Gould define el campo (o dominio) de la religión usando términos tan insustanciales que excluyen cualquier aplicació de carácter útil o práctico fuera del campo de las ideas. Como tantos otros, condena a la religión a un mundo completamente subjetivo y a una existencia dónde su única aplicación práctica lo es en el mundo de la ética.

Una tercera crítica nace del hecho de que el autor no practica lo que predica. En lo que se refiere al sentido de la naturaleza (creación) y del ser humano en ella, parece escabullirse de los dulces brazos de “NOMA” y acaba seducido por un humanismo tan religioso como las religiones tradicionales. Sus aseveraciones tienen un obvio sentido metafísico que escapa a la pura interpretación científica. Por ejemplo…

“Cómo, a la luz de nuestra pequeñez cósmica, podemos nosotros tan siquiera contemplar algún sentido intrínseco favorable” (178)

“ Y cuando rechazamos el canto de sirenas de las fuentes falsas, nos convertimos en libres para buscar soluciones a preguntas de moral y significado en el lugar adecuado—dentro de nosotros mismos”. (196-197)

Conclusión
El libro "Rock of Ages" de Stephen Jay Gould es uno de fácil lectura e interesante temática. Sin embargo, y aunque lo intenta, el autor no pudo escabullirse del mismo error que critica. El Dr. Gould, que como todo ser humano busca un sentido a su existencia, dice que éste se encuentra en uno mismo. De manera que, al final del libro, el autor acaba llegando a conclusiones metafísicas basándose en criterios naturales (de la Ciencia). Es aquí donde “se le ve el plumero” al Dr. Gould.

Puede ser que, como muchos hoy, y diferente a aquellos grandes científicos del pasado (Newton, Pasacal, Boyle, etc.), el Dr. Gould no quiera rendirse ante Dios y prefiera continuar inclinándose ante el ídolo de la Ciencia y ofreciendo libaciones sobre el altar de las lucubraciones humanas que, siguiendo su argumento, son tan sólo el producto de un proceso impersonal y materialista. Si así lo hace, se convierte el Dr. Gould en otro más que “rinde culto a la criatura antes que al Creador.” Ha sacado a Dios de Su trono y ha elevado a l a humanidad en su lugar. El magisterio del mundo natural (científico) continúa, a fin de cuentas, sustituyendo al magisterio de la religión.

Ahora, señor Gould, ¿cómo explica usted eso?

Dr. José R. Martínez-Villamil
Octubre, 2001.
Barcelona
Mente Abierta (www.menteabierta.org)

Web Site powered by: midirectoriopr.com