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El Código Da Vinci

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Creer en el siglo XXI

¿Murió Dios en el siglo XX? ¿Desapareció la fe en el año 2000? ¿Es relevante la fe en el nuevo milenio?

 

El Código Da Vinci: ¿Realidad o Ficción?

Evangelios Gnósticos

Gnosticismo: ¿Varios cristianismos?

¿Un Dios fabricado?

Desmantelando El código Da Vinci

Boda Divina

La agenda de Dan Brown

Da Vinci contra Jesús

 

El Código Da Vinci: ¿Realidad o Ficción?

Al momento de escribir, las ventas de el libro El Código Da Vinci (CDV) superan los 7 millones de ejemplares en carpeta dura (sólo en inglés), su traducción a más de 40 idiomas está en proceso y Hollywood se prepara para llevarlo a la pantalla grande en el 2005 bajo “Sony Pictures” y con los responsables de la galardonada “A Beatiful Mind” para dirigirla.

Su lectura y fama ha provocado, como por contagio, aumento en el interés por libros relacionados con Leonardo Da Vinci, la pintura y lo esotérico. La cadena norteamericana ABC transmitió un documental de una hora de duración sobre el tema y la cantidad de artículos relacionados se hace cada día más numerosa. Es el fenómeno “Da Vinci”.

El Código Da Vinci es un libro que mezcla muy bien la intriga policíaca con la conspiración religiosa, y el suspense con el revisionismo histórico. En esta obra se unen en una singular mezcolanza templarios, el Opus Dei, Leonardo da Vinci, el Vaticano, Newton, los evangelios gnósticos y el Priorato de Sión.

Con una trama bien hilada y personajes “medio cocinados” el libro afirma que la Iglesia Católica Romana (y, por extensión, la fe cristiana) está fundada sobre una conspiración orquestada por los mismísimos apóstoles para ocultar la verdad: Que María Magdalena fue la esposa de Jesús y que tuvo un hijo de él; que Jesús no es Dios y que la doctrina que lo afirma es la creación de la actitud represiva y machista de los primeros jerarcas cristianos con el fin de suprimir el culto a la Diosa Femenina.

Según la novela, la portadora del hijo de Jesús (María Magdalena) es el “santo grial”, objeto de interminables búsquedas e intrigas durante la Edad Media. María Magdalena fue trasladada a Francia para protegerla del celo de los apóstoles que no toleraban la idea de que fuese ella la designada por Jesús como líder del grupo. En Francia la descendencia de Jesús se entremezcló con la nobleza y existe hasta nuestros días, cuidada, como lo son también los restos de María Magdalena, por una organización secreta: El Priorato de Sión.

¿Qué hay de nuevo?
Ninguna de estas ideas es nueva… Todo es un refrito bien logrado en su versión de intriga y suspense. ¿De dónde entonces la acogida excepcional de la obra? Hay tres razones principales.

Primero, la conjunción de elementos conspiracionales y revisionistas unidos a una acción trepidante que avanza a través de brevísimos capítulos.

Segundo, el que la novela apela a la animosidad de moda contra la Iglesia Católica (en general) y contra el Cristianismo (en particular).

Tercero, porque en “El Código da Vinci” las medias verdades son adornadas con una falsa erudición histórica. Este elemento está tan bien logrado por el autor que muchos lectores tragan anzuelo y carnada sin darse cuenta.

Pero, ¿no es ésta una obra de ficción? Exactamente. O al menos eso es lo que se supone. Dan Brown, el autor de la obra, asegura sin embargo la historicidad de varios importantes elementos en el “Código”, lo que envuelve al lector en la equivocada idea de que el resto del “paquete” es igualmente verdadero.

Peor aun, los “hechos históricos” que se mencionan no lo son. Es aquí donde esta novela acusa deshonestidad y falsa representación de la verdad. En la Introducción el autor afirma la veracidad de los algunos importantes datos en la obra datos con estas palabras:

* El Priorato de Sión… es una organización real.

* La prelatura vaticana conocida como Opus Dei es una organización católica…

* Todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces. (Énfasis mío.)

Este comentario deja al lector frente a una obra de ficción donde hasta su Introducción es parte de la invención del autor, pero sin que el lector lo sepa. Dan Brown trata como cierta información que carece de veracidad e historicidad. Por lo engañoso de la Introducción la mayoría de los lectores aceptará como creíbles los argumentos, aseveraciones y conclusiones que a lo largo de la novela presentan sus protagonistas.

Al leer indiscriminadamente el Código Da Vinci aceptamos de personajes ficticios una historia inventada basada en falsedades. A lo largo de la intensa acción se difuminan los linderos entre la verdad y la mentira, entre la erudición y la charlatanería.

¿Exageración y paranoia?
La cantidad de consultas, comentarios en “web logs” y foros de Internet, así como los planteamientos en los medios de comunicación confirma que este ha sido el defecto del efecto de “El Código”.

Es por esta razón que estos artículos ha sido escritos. Deseamos ayudar al lector de El Código Da Vinci a distinguir la paja del trigo, para que disfrute el libro como lo que es: una hábil obra de ficción, no un texto de Historia.

Los horrores de sus errores.
En esta parte introduciré algunos de los más importantes errores del libro y dando una breve explicación sobre cada uno de ellos. Subsiguientes artículos tratarán dichos errores en mayor profundidad.

Sus fuentes
Según el autor, él ha investigado profundamente los asuntos tratados en el libro. La verdad es que, si así fue, en la mayoría de los casos Dan Brown no supo escoger adecuadamente sus fuentes.

Sobre cualquier tema pueden escribirse dos clases de obras. Una basada en la especulación, la imaginación y la falta corroboración; otra basada en datos, hechos y en la erudición reconocida por los expertos en cada campo.

Quizás la más grande falta del autor en el CDV ha sido el aceptar como verdaderas fuentes sin crédito académico, relatos sin respaldo histórico y documentos sin acreditación reconocida.

Aunque el New York Daily News llamó a la investigación de el Sr. Brown para esta obra como “impecable”, la verdad es que deja mucho que desear.

Éstas serán presentadas y analizadas en artículos subsiguientes.

María Magdalena Mítica
Contrario al CDV, y en base a los documentos más antiguos, María Magdalena

No fue un personaje preponderante en las etapas tempranas del cristianismo.

No es objeto de preferencia alguna por parte de Jesús.

No tiene un romance con Jesús, ni se casa con él ni tiene un hijo suyo.

Nunca disfrutó de una posición de autoridad religiosa sobre los apóstoles

En el artículo que escribiremos sobre ella explicaremos lo que sí sabemos: Que no era prostituta; en origen de la confusión entre las Marías del Nuevo Testamento; su papel en la narración evangélica; su importancia para demostrar la importancia que Jesús y el cristianismo temprano dieron a la mujer.

El santo matrimonio
Las evidencias para sostener un supuesto matrimonio entre Jesús y María Magdalena son débiles y contradictorias, si no absurdas.

La absoluta totalidad de los eruditos sobre estos temas (cristianos y no cristianos por igual) afirman fuera de toda duda que Jesús nunca se casó, fuese con María Magdalena o con otra mujer.

En un próximo artículo detallaremos las evidencias que se usan para sostener este matrimonio y porqué no son aceptables. También explicaremos cómo el hecho de que Jesús fuese célibe no representa una anomalía como judío ni como maestro en la Palestina del primer siglo.

El Priorato de Sión
La antigüedad de esta “sociedad secreta” se remonta al siglo XX y es producto de una farsa evidente y reconocida. No existió a lo largo de la historia, no hay evidencia de que las personalidades mencionadas en CDV fuesen sus miembros o de que cuidaran del “santo grial”.

En un subsiguiente artículo explicaremos los orígenes del “Priorato”, sus protagonistas y motivaciones. Incluiremos los documentos en los que se registra su incorporación legal en Francia.

Jesús no es Dios
El libro afirma a través de sus personajes que Jesús no es Dios y que su divinidad es la creación de el emperador Constantino y de una ajustada votación de obispos reunidos en el siglo IV.

En el artículo sobre este tema demostraremos que la deidad de Cristo es parte de la creencia cristiana desde sus inicios. Aclararemos los hechos relacionados a Constantino y explicaremos la verdad sobre el Concilio de Nicea.

El Nuevo Testamento
En el CDV se afirma que la selección de los libros que hoy componen el Nuevo Testamento ocurrió en el siglo IV y que, en la selección, se excluyeron otros “evangelios” igualmente válidos pues representaban vertientes igualmente genuinas del cristianismo en sus inicios.

En un futuro artículo mostraremos cómo el Concilio de Nicea simplemente ratificó el canon los libros que ya antes la iglesia cristiana había aceptado como legítimos. Hablaremos aquí sobre los Evangelios de Tomás, Felipe y María Magdalena, demostrando el porqué, aunque interesantes e instructivos, no pertenecen al Nuevo Testamento. Aprovecharemos ahí para explicar cómo el gnosticismo que dio origen a estas obras no era una rama del cristianismo sino un movimiento claramente disidente y herético.

Errores y horrores en la Historia
Las gratuitas aseveraciones que hace el autor en el CDV sobre personajes clave de la historia y del arte no son correctas. Esto incluye lo dicho sobre Leonardo da Vinci, los Templarios, la “diosa femenina” en los tiempos previos al cristianismo, la práctica del “hieros gamos” (matrimonio sagrado) y un largo etcétera. Corregiremos los “horrores de da Vinci” en otro artículo.

¿Qué tiene Dan Brown entre manos?
En otro artículo examinaremos al autor y sus prejuicios. Comentaremos sobre su vida, pronunciamientos públicos y sobre sus otras obras, intentando entender qué, si algo, mueve a este autor a escribir obras como ésta.

Estén pendientes a los artículos que seguirán.

Dr. José R. Martínez Villamil
San Juan, Puerto Rico
Junio 2004

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