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¿Qué hay de nuevo en la "Nueva Era"?

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"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán...
Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."

Jesús de Nazaret

¿Qué hay de nuevo en la "Nueva Era"?

Surgió sin que nadie se diera cuenta cómo y se extendió rápidamente, como un fuego entre la maleza. En unos pocos años se contaban en millones los que seguían, de una manera u otra, las enseñanzas de la Nueva Era. Juntamente con esto surgió una avalancha de libros, revistas, artículos y música, todos de la “nueva era”. Aunque muchos aseguran que los días del movimiento están contados, la abundancia de revistas, libros y páginas web sobre la Nueva Era atestiguan que esto no es así.

Historia de un movimiento
Es difícil identificar exactamente cuándo y cómo surgió la Nueva Era. Aunque resulta obvio que en la Nueva Era hay elementos ya presentes en religiones milenarias, sin embargo, es posible discernir el germen de la Nueva Era en su versión moderna en el siglo pasado, con la Sociedad Teosófica. No es sino en la década del 1960, sin embargo, que podemos distinguirlo como un movimiento más o menos definido.

Junto con una era convulsionada, donde el experimento con las drogas se unía a la redefinición del amor y a la búsqueda de un estilo de vida sencillo, creció la Nueva Era. A los acordes de “Acuario”, una canción que resonó por los cuatro rincones del mundo augurando el comienzo de un nuevo tiempo, todos parecían anunciar el comienzo de una nueva época: Una Nueva Era.

¿Qué es la "Nueva Era”?
La dificultad en definir exactamente la Nueva Era se debe al hecho de que en ella se funden un número de las más diversas prácticas religiosas, movimiento ecológico y tendencias artísticas como un todo amalgamado con unos linderos difuminados.

También hace difícil su definición el hecho de que la Nueva Era nunca ha sido un movimiento estructurado basado en un texto sagrado, para muchos parte importante de su atractivo. Sus líderes lo han sido principalmente auto-proclamados voceros de la nueva enseñanza que, por su fama (el caso de Shirley MacLaine) o por sus escritos (Chopra, Redfield, Coelho y Castañeda, entre otros), fueron ordenados al sacerdocio de una nueva forma de ver el mundo. Otra dificultad de definición lo es el que dentro de sí misma podemos encontrar varias corrientes que fluyen de manera simultánea.

Para algunos la Nueva Era es una religión. Para otros es una nueva manera de ver la vida. Para otros la Nueva Era constituye la inminente llegada de una nueva etapa en el desarrollo espiritual de la humanidad.

Para fines de este escrito, trataré la Nueva Era como una “nueva” religión; una religión sin Dios en la que se funden creencias de antiquísimas tradiciones religiosas y místicas de oriente y occidente, buscando saciar en el ser humano el ansia de contacto con el mundo espiritual.

Creencias Fundamentales.

Dimensión espiritual. En la Nueva Era se toma conciencia de la existencia de un mundo espiritual invisible y de la dimensión espiritual en el ser humano. Es también una nueva forma de entender a Dios, a la Naturaleza y al ser humano. Es una nueva cosmovisión donde el universo se funde en un todo amorfo, pero íntimamente ligado entre sí; un mundo donde “todo es uno” (monismo). Incluye la comunicación con el mundo espiritual a través de “canales” (médium) por los que los espíritus más desarrollados (o los espíritus de los muertos), pueden comunicarse con el mundo de los vivos. La creencia en la reencarnación es un sine qua non de la Nueva Era.

El marcado sincretismo de la Nueva Era no sólo es un punto que la describe, sino también uno que marca su agenda. Dentro de esta espiritualidad rige un espíritu que, más que ecuménico, puede mejor definirse como interconfesional. Se observa un intento obvio de procurar la unidad entre todas las religiones ya que todas “buscan lo mismo” y representan alternativas igualmente válidas en la vida espiritual.

Podemos distinguir algunas creencias básicas comunes al movimiento, por ejemplo la existencia de Dios. Dios existe, pero no es un dios personal. Todo lo que existe es Dios y Dios es todo (panteísmo). Dios es un estado al que todo ser humano aspira y se dirige (sin saberlo). Jesús es considerado un ser iluminado al que la religión constituyó como Dios. Los “años desaparecidos” del maestro de Nazaret se convierten en importantes, pues durante esa época él supuestamente tuvo contacto con otras creencias religiosas (el budismo en las himalayas y los esenos en el Mar Muerto.

La naturaleza está viva y es parte de Dios, por lo que hay que cuidarla. El énfasis en temas de ambientalismo camina íntimamente ligados con la Nueva Era. Un panteísmo (a veces sutil, a veces no tanto) se cristaliza en una conciencia ecológica que busca reparar los daños causados al medio ambiente y en la prevención de nuevos insultos.

Esperanza Apocalíptica. El convencimiento de que el mundo está a punto de entrar en una nueva fase (“Nueva Era”) es parte intrínseca de este movimiento, como lo refleja su nombre. La cercanía del comienzo de un nuevo milenio, así como la entrada de la “Era de Acuario” en la cosmología astrológica, se confabularon para levantar esperanzas de un nuevo comienzo a un mundo que había vivido dos Guerras Mundiales, y que, al final del siglo XX, por momentos temía la aniquilación en un holocausto nuclear.

Esta futura era consiste en una etapa en la historia de la humanidad donde las desigualdades y enfermedades desaparecerán, donde la hermandad de todas las razas se hará una realidad y donde la humanidad se elevará a un nuevo y más perfecto nivel de conciencia espiritual, hasta la realización misma de que somos uno con Dios y, por lo tanto, Dios mismo. Esta Nueva Era llegará cuando suficientes de los “creyentes” infundan al universo con su propia energía.

Mejoramiento personal. El ser humano se concibe como esencialmente bueno, como una deidad en ciernes que eventualmente alcanzará su estado divino a través de un sin número de reencarnaciones y de la liberación de su verdadero ser. “Somos Dios” es una frase común entre los creyentes de la Nueva Era.

En preparación para ese tiempo futuro y en atención a una espiritualidad recién descubierta, una parte importante de la Nueva Era lo es la superación personal. Esto incluye los niveles sicológicos, religiosos y de poder espiritual. Una buena ilustración de esta amalgama es la existencia de la literatura que se asocia, a veces claramente a veces no, con la Nueva Era. Aquí encontramos libros de autoayuda, disertaciones apocalípticas, tratados sobre religiones primarias (animismo, paganismo, chamanismo) y religiones orientales (incluyendo el yoga y la meditación), magia, desarrollo de poderes síquicos… Algunos de los autores más leídos en esta categoría en el mundo hispano son: James Redfield (The Celestine Prophecy), Paolo Coelho (El Alquimista) y Deepack Chopra.

Este mejoramiento es irrespectivo a las normas morales ya que lo “bueno” y lo “malo”, como dos partes de un todo, dejan de ser criterios de evaluación. Un dios que NO es personal, tampoco establece principios absolutos sobre los que distinguir lo bueno de lo malo.

Brevísima evaluación desde una perspectiva cristiana.

Antropología. La visión cristiana de la humanidad es la de una raza creada y caída, pero que aún lleva la imagen del Creador. Esta imagen divina ha sido empañada por su rebelión (pecado) contra Dios y contra su voluntad.

Aun cuando el ser humano tiene la capacidad de mejorarse en diferentes aspectos de su existencia, su crecimiento espiritual está supeditado al reconocimiento de su condición (arrepentimiento) y al conocimiento de Dios en su hijo Jesucristo, muerto y resucitado para salvar al mundo. Jesucristo es la única manera de acercarse a Dios, no una alternativa entre varias.

Existe la vida después de la muerte como un estado consciente hasta el momento del juicio final. Los muertos no pueden comunicarse con los vivos. La Biblia condena esta práctica ya que abre una puerta a la acción de los seres espirituales malvados (demonios).

Teología. Dios es personal y diferente de la creación. Todo cuando existe fue creado por Él en un estado de perfección que fue manchado con la entrada del pecado. Es un Dios justo, santo y amoroso que, a pesar de la conducta de sus criaturas, desea llevarlas al conocimiento de EL que es requisito indispensable para el desarrollo del potencial humano. El ser humano puede mejorarse, pero no redimirse, a través de sus esfuerzos.

Este Dios se ha revelado a través de su creación de manera general, pero su revelación más clara (especial) está contenida en las Escrituras y en la Encarnación en Jesús. Toda revelación divina tiene que armonizar con éstas.

Escatología. El mundo se mueve a un desenlace conocido y establecido por Dios. Este momento pasa por la destrucción del reino del mal (Diablo) y por la instauración del Reino de Dios. La raza humana es protagonista en este drama, pero los hechos se desarrollarán en base a lo establecido por Dios. El mundo cambiará porque Dios lo cambiará.

Aunque el cuidado de la creación es responsabilidad del ser humano (dada por Dios), ésta no volverá a su estado prístino hasta que Dios la rehaga. El cristiano tiene la responsabilidad de cuidar el medio ambiente; no de adorarlo.

La Nueva Era hoy y en el futuro

Para muchos la Nueva Era está en vías de extinguirse. ¿Es así? Sin duda el auge observado en los 1980s y 1990s está disminuyendo. La militancia religiosa de sus seguidores va mermando. Pero no así el conjunto de sus ideas.

La venta de libros, un buen indicador de las inquietudes humanas, nos demuestra que muchos de sus postulados más importantes siguen provocando la curiosidad de una humanidad extraviada en su camino y vacía de sentido.

Para los que siguen de cerca la Nueva Era, se aprecia una transformación de algunas de sus ideas, armonizándolas cada vez más a ideas paganas concretas. El movimiento conocido como neopaganismo parece estar tomando el batón de la Nueva Era. Esto será tema de un futuro artículo.

© Dr. José R. Martínez Villamil
Noviembre, 2001. Barcelona
Mente Abierta (www.menteabierta.org)

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