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Y2K (Nuevo Milenio)

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"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán...
Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."

Jesús de Nazaret

¿Victoria o derrota?

Se le llama de muchas maneras...
“El efecto 2000.” “La Bomba del Milenio.”
“Y2K” (por sus siglas en inglés).

El temor que este problema técnico despierta en la población se ve aumentado por su asociación con el fin del siglo y del milenio. Profecías bíblicas y nostradámicas, que sugieren un final cataclísmico de nuestro planeta, se unen a los pronósticos de los visionarios de la tecnología. Autodenominados profetas, futuristas y adivinos se unen a coro uniendo lo profético con lo cibernético. ¿Tienen razón?

Y2K
¿El fin del mundo o "sólo" de los ordenadores?

Efecto del Año 2000
En un principio, los programadores de ordenadores decidieron representar el siglo (en las fechas) usando sólo dos dígitos, asumiendo por defecto el siglo 20. De esta manera, por ejemplo, “54” representa al 1954. Por esta razón los ordenadores con este problema serán incapaces de diferenciar entre el año 2000 y el 1900. Este “pequeño” defecto tiene el potencial de crear el caos en las comunicaciones, en las transacciones comerciales y en otras funciones que dependan de fechas.

¿Cómo llegamos a esto? Con los primeros ordenadores al final de los años 50, su gran tamaño y lo costoso del almacenaje de información, parecieron justificar una versión breve para representar las fechas, usando sólo dos dígitos para significar el año (en lugar de cuatro). A pesar de las advertencias de algunos de los pioneros en la informática, se persistió en usar el método más corto y económico. En los años 80 la voz de alarma volvió a ser ignorada y no fue sino hasta el 1995 en que la conciencia colectiva admitió la posibilidad de una crisis. Algunas empresas no entendieron la necesidad de hacer algo hasta mucho después.

¿Tiene importancia? La verdad es que sí. Las lista de sistemas de servicio gubernamentales y comerciales que dependen de los ordenadores para su funcionamiento es impresionante. Incluyen la Banca, los cajeros automáticos y cualquier otro sistema financiero, armamentos y reactores nucleares y el almacenaje de información relacionada a empleo, seguros, retiro, pensiones y seguridad social (entre otros).

La preocupación consiste en que, llegado el día 1 de enero del año 2000, los ordenadores que no estén preparados para identificar el cambio de siglo, no sabrán reconocer la diferencia entre ese día y el 1 de enero del año 1900. Cualquier cálculo que dependa de la fecha dará un resultado equivocado. Algunos de los efectos pueden predecirse, otros no. Ya se han dado casos aislados en que, por ejemplo, se ha programado la liberación de un preso cuya sentencia no había sido cumplida en su totalidad, y de cobros de cantidades de dinero equivocadas por parte de algún banco.

Debido a que los microprocesadores están presentes no sólo en los ordenadores de uso comercial y personal, sino también en una amplísima gama de aparatos domésticos (teléfonos, vídeos, microondas, refrigeradores, coches). Se desconoce a ciencia cierta los efectos de posibles fallos. Se podría afectar el control de aparatos tan necesarios como semáforos, servicios de agua y suministro eléctrico, y tan peligrosos como el de las armas nucleares.

¿Estamos preparados? La realidad del caso es que las grandes empresas y la mayoría de los gobiernos occidentales han hecho un esfuerzo gigantesco para poner sus máquinas a punto. Es de esperarse que la mayoría de ellos lo completará, al menos para lo que se denominan “sistemas críticos.” No así las empresas más pequeñas ni los gobiernos del llamado Tercer Mundo, además de Rusia.

¿Representa esto algún peligro? Nadie lo sabe exactamente. Como también se desconoce cómo afectará a las empresas y a los gobiernos (que se hayan preparado adecuadamente) el hecho de estar conectados a ordenadores de países que no lo están.

¿Se puede resolver? La complejidad del problema se ve sobrepasada por lo ingente de la tarea. Se trata de una cantidad inimaginable de líneas de lenguaje de programación de ordenador que necesitan ser examinadas y corregidas. Esto se ve complicado por la antigüedad de algunos programas y la falta de expertos para repararlos. El problema mayor, sin embargo, lo es la falta de mano de obra y de tiempo. Según la mayoría de los expertos es IMPOSIBLE la corrección de todos los programas de ordenador con el problema del Año 2000 antes del final de siglo.

¿Qué podemos esperar? Los entendidos en la materia esperan dificultades con el suministro de electricidad y de agua, con los informes bancarios, los servicios hospitalarios y el suministro de víveres. La complejidad de la economía actual y la extrema dependencia de los ordenadores favorecerán problemas encadenados cuya trascendencia y extensión es muy difícil de prever.

Quizás el principal problema en algunos lugares lo será, sin embargo, el del pánico. El miedo a lo desconocido y a una crisis inminente de dimensiones impredecibles podría resultar en pánico y caos. Estos se podrían manifestar en el acaparamiento de víveres, la venta de acciones con una subsiguiente caída de la bolsa y el retiro de grandes sumas de dinero de los bancos que provocaría inestabilidad económica. Algunos hablan de una subsiguiente depresión económica a nivel mundial.

¿Cómo prepararnos?
Como ya hemos dicho, aún los expertos desconocen lo que ha de acontecer como consecuencia de la llegada del nuevo milenio. La mayoría de ellos están seguros de que habrá problemas, aunque de carácter transitorio en los países más adelantados y de mayor duración en los menos.

Lo primero y principal es tomar las cosas con calma y contribuir a una actitud racional y solidaria.

Segundo, sería prudente asegurarse copias de documentos importantes (libro de familia, extractos bancarios, estado actualizado de hipotecas, retiros y pensiones, seguros, etc.). Sería prudente también hacerse de una cantidad de dinero en metálico equivalente a un mes de gastos (en caso de que fallaran los cajeros automáticos), alimentos y agua, así como las medicinas que se toman regularmente.

Tercero, mucho cuidado con los anuncios alarmistas de sectas y fanáticos, así como de los intentos de fraude por parte de los poco escrupulosos. No acepte dar información de sus cuentas bancarias a NADIE.

¿El fin?
No ha faltado quien, ante la inminente crisis busque sacar provecho, sea por razones personales o ideológicas. Algunos grupos religiosos no dejan pasar por alto la coyuntura del fenómeno del Y2K con el fin del siglo y del milenio, dándole dimensiones apocalípticas de conflicto mundial y del fin del mundo.

Sin pretender saber lo que sólo Dios tiene en su conocimiento, podemos contribuir a esta discusión con varios importantes aunque sencillos puntos.

1. Arbitrariedad. No debemos olvidar que las decisiones sobre el comienzo de nuestra Era (llamada Era Cristiana, en reconocimiento al nacimiento de Cristo) se basaron en criterios arbitrarios que NO necesariamente corresponden con la cronología bíblica. Por ejemplo, se acepta como fecha del nacimiento de Jesús el año 4 A.C. (sí, así como suena), lo que haría que el cambio efectivo del Milenio ocurriera hace 4 años (o tres, pues no existe el “año cero”) sin que nadie lo hubiera notado.
2. Precisión matemática. ¿Cuándo comienza el Milenio? ¿En el 2000 o en el 2001? Como algunos se han adelantado a aclarar, desde un punto de vista técnico el nuevo milenio no comenzará sino hasta el 1 de enero del año 2001. Aunque siempre pensamos en el año 1900 como el primero del Siglo XX, la realidad es que el siglo XIX comenzó cuando finalizó la década de los 1890´s, que comenzó con el año 1891 y terminó con el 1900. De esta manera, el siglo XX comenzó el 1 de enero de 1901. El nuevo milenio comenzará, por lo tanto, el 1 de enero de 2001.

3. ¿Apocalipsis? Aún las personas que no están familiarizadas con la Biblia saben algo relacionado al libro de Apocalipsis y de sus anuncios de desastres al final de los tiempos. La verdad del caso es que la Biblia no habla de fechas ni permite cálculos cronológicos exactos. Quizás por esto todos los que se han empeñado en hacer decir (pre-decir) a la Biblia lo que ella no dice, han fallado.

Resumen
El problema del “Efecto del Año 2000” es real aunque su manifestación específica se desconoce. La mejor preparación será una actitud calmada y de solidaridad, manteniéndonos atentos a las informaciones y direcciones de los líderes civiles y gubernamentales.

La posibilidad de una crisis sin precedente a escala mundial nos debería llevar a reflexionar sobre nuestra excesiva tendencia al materialismo y al hedonismo. Nuestra excesiva dependencia de la tecnología y nuestra escala de valores debieran también ser revisadas.

Por último, una pregunta: Si nos fallara todo, ¿qué nos quedaría? De qué depende nuestra vida?¿La de nuestra familia? ¿Cómo podemos estar preparados para cualquier cosa que pudiera ocurrir?

Quizás la actitud a tener es la del poeta y músico hebreo de hace unos 3.000 años, quien, al cantarle a Dios, dice:

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti, nada deseo en la tierra.”
Salmo 73

© Dr. José R. Martínez Villamil

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