Categoria: Existencia de Dios

Resurgimiento del Teísmo

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LA FILOSOFÍA Y LA CREENCIA EN DIOS: EL RESURGIMIENTO DEL TEISMO EN LOS CÍRCULOS FILOSÓFICOS

Introducción


Ha surgido un nuevo interés en el Dios de la tradición ortodoxa judeo-cristiana entre los filósofos contemporáneos. Este nuevo interés es descendiente del fallecimiento del positivismo lógico, una falta de rigor intelectual en el liberalismo teológico, y el incremento de la sofisticación de los argumentos teístas. Hay dos argumentos que ilustran las variadas pruebas contemporáneas para el teísmo que han captado gran interés. Uno propone que creer en Dios es racional aparte de cualquier evidencia especial. El otro, llamado el argumento cosmológico de kalam, mantiene que todo lo que empieza tiene una causa, el universo tiene un comienzo, y por lo tanto, el universo tiene una causa. Este argumento está apoyado por la sensatez de una serie de alternativas, empezando por si el universo tuvo un comienzo o no. Estos argumentos están satisfaciendo la prueba sobre la existencia de Dios a aquellos que están predispuestos filosóficamente. 



Hace unos 25 años, el presidente del Seminario de Princenton declaró con exuberancia que el movimiento protestante que propugnaba la muerte de Dios estaba dirigiéndose hacia una “completa nueva era en teología” . Sin embargo, la fatídica portada de la revista Time, que preguntaba “¿Ha muerto Dios?”, no fue realmente tan profética como había pensado el presidente McCord, sino al contrario, fue más parecida al muchacho que gritaba “que viene el lobo”, o al emperador con su inexistente ropa. Sólo cinco años más tarde, la portada de Time mostraba el repentino avivamiento de la fe evangélica entre jóvenes católicos y protestantes con un retrato psicodélico de Jesús de Nazaret, titulado “La Revolución de Jesús” . En 1980 Time publicó una historia acerca de la repentina reexaminación de Dios en los círculos filosóficos contemporáneos . Aunque todavía una discreta minoría en las universidades seculares, desde 1980 este movimiento ha incrementado en número y ha mostrado un aumento en la sofisticación de sus argumentos. La razón y la naturaleza de este resurgimiento de la creencia en Dios en los círculos filosóficos es el tema actual bajo consideración.

Definiendo los términos


Cualquiera que esté al corriente de la filosofía sabe la extrema importancia de cómo un pensador define sus términos. Con el objetivo de ser claros, definiremos “Dios”, “creencia” y “filosofía”. Dios es el Dios de la tradición judeo-cristiana, el Dios que la mayoría de los americanos conocen mejor a través de pertenecer a sus iglesias o la práctica de sus vecinos. Es un ser espiritual racional que es todopoderoso, omnisciente y todo amor, omnipresente, incambiable, trascendente, eterno, y el creador personal de todo lo que existe. En ocasiones puede decidir actuar en formas llamadas milagrosas. 



Creer es el acto de la consciencia humana que realiza un compromiso personal a una propuesta. Para creer en alguna cosa hay que tener fe en algo que es consistente con lo que crees que debe ser una buena evidencia. Por ejemplo, el matrimonio es un acto de fe. Antes de casarnos, crees que tienes suficientes evidencias para justificar un compromiso que va más allá de la evidencia. En otro contexto, puedes actuar basado en la fe poniendo poniendo el 100% de ti mismo en el despegue de un avión, aunque sabes que la evidencia de un vuelo seguro es ciertamente menor del 100%. Cuando un teísta filosófico dice que cree en Dios, no quiere decir que tiene la evidencia indiscutible para apoyar su compromiso. En vez de ello, significa que está en su derecho intelectual de sostener esta creencia. Este ensayo examinará dos argumentos importantes propugnados por teístas cristianos para apoyar la afirmación de que el teísta tiene derecho intelectual a creer en Dios. 



Filosofía es la disciplina intelectual que examina de manera crítica los fundamentos de otros campos de estudio. Los departamentos de filosofía universitarios en todo el mundo aspiran a examinar cuestiones de importancia fundamental en otras disciplinas, ya sea en el campo de la ciencia (ej. ¿nos hablan las teorías científicas acerca del mundo?), la teología (ej. ¿es racional creer en Dios?), o la ética (ej. ¿que es correcto o equivocado?).



Desafortunadamente, muchos cristianos creer que la filosofía es anti cristiana de por sí, basando su conclusión en la orientación atea o agnóstica de muchos profesores de filosofía. Sin embargo muchos buenos filósofos cristianos emplean sus habilidades de pensamiento crítico de filosofía en evaluar los temas clásicos de teología. De hecho, la filosofía puede contribuir a la defensa de la fe cristiana.



Por ejemplo, supongamos que eres un teísta y alguien te dice: “De acuerdo, dices que Dios es todopoderoso y que puede hacer cualquier cosa”. Tú respondes: “Sí, eso es correcto”. Tu adversario te pregunta: “Si Dios es todopoderoso, puede hacer una roca tan grande que no pueda con ella?” Parece que te ha atrapado. Si Dios puede hacer la roca, no es tan poderoso porque no puede con ella, pero si no puede hacer la roca, no es todopoderoso porque no puede hacerla. Ahora, si consideras esto con cuidado, te darás cuenta de que este dilema no es realmente un dilema. Puedes responder a tu adversario: “Ya que Dios es todopoderoso, por definición, no puede hacer algo que sea más poderoso que él mismo, incluyendo una roca que no pueda cargar. Pero puede hacer la mayor roca posible y cargar con ella. Pedir a un Dios que es todopoderoso que haga algo que es más poderoso que él mismo es similar a pedirle que cree un soltero-casado, un círculo-cuadrado, o un hermano que es hijo único. Este tipo de “entidades” son sencillamente un sin sentido”. Esto es filosofía.



Hablar de un resurgimiento del interés en cuestiones teológicas por parte de los filósofos no quiere decir que tales cuestiones dejaron alguna vez de ser preguntadas, sino que creer en el punto de vista judeo-cristiano sobre Dios se está discutiendo con más vigor y sofisticación que nunca antes en el mundo moderno por los que creen en tal Dios. El filósofo Roderick Chisolm de la Universidad Brown ha señalado que en la última generación de ateos empíricos como Williard V. O. Quine de Harvard, fueron más influyentes porque “eran las personas más brillantes”. Chisolm señala que ahora las “personas más brillantes incluyen a teístas, usando un tipo de intelectualismo difícil de rebatir”, lo que anteriormente no existía en el campo del teísmo.



Algunos filósofos representativos del siglo XX como William james, Josia Royce, Charles Saunders Peirce, Alfred North Whitehead, y John Dewey mostraron un fuerte interés en Dios y en cuestiones religiosas, pero no aceptaron el Dios ortodoxo de la tradición judeo-cristiana como una opción viable. Tampoco creían que pudiera ser defendido con argumentos racionales. Esta situación ha cambiado. Un artículo reciente de la revista Christianity Today (Cristianismo Hoy), cita el ejemplo de la Sociedad de Filósofos Cristianos, con unos 800 miembros como “el mayor grupo de interés especial dentro de la Sociedad Americana de Filosofía”, que es la sociedad líder entre los filósofos americanos.


Además de los nuevos e innovadores argumentos de los principales filósofos teístas, algunas de las mentes más brillantes de la filosofía están rehabilitando argumentos que habían muerto durante la ilustración. Estas personas no sólo provienen de las universidades católico romanas y de las protestantes conservadoras, sino también de algunas de las instituciones seculares más prestigiosas. Un examen del Index de Filósofos revela un incremento importante de artículos y libros en cuanto al ateísmo, Dios, y la filosofía de la religión en los últimos 25 años. Argumentos filosóficos en cuanto a los problemas de la teología tradicional tales como la encarnación de Cristo, la trinidad, la relación entre el cuerpo y el alma, y la posibilidad de los milagros (temas que son pasados por alto por la mayoría de los teólogos que tratan de ser relevantes), se están discutiendo con respeto y seriedad por filósofos tanto teístas como no teístas.



Un ejemplo de esto es el libro de Thomas V. Morris, profesor de filosofía en la Universidad de Notre Dame, titulado The Logic of God Incarnate (La Lógica de Dios Encarnado) (Cornell University Press, 1986). Muestra de forma efectiva y persuasiva que la creencia cristiana de que Dios se hizo hombre en la persona de Jesús de Nazaret es perfectamente lógica. Para aquellos que trabajan entre sectas como los Testigos de Jehová y El Camino Internacional, este tipo de tratamiento es muy útil para responder a los que cuestionan la racionalidad de las doctrinas ortodoxas de la encarnación y la trinidad.



Las razones principales que explican el regreso del teísmo tradicional a la filosofía son: (1) la muerte del positivismo lógico, (2) la falta de rigor intelectual en la teología liberal, y (3), el incremento de la sofisticación de los argumentos teístas.





LA MUERTE DEL POSITIVISMO LÓGICO


El positivismo lógico fue una posición filosófica que aseveraba que sólo lo que puede verificarse a través de los cinco sentidos o es cierto por definición (ej. las matemáticas o la tautología), se puede decir que tiene sentido. A esto se le llamó el Sentido de Criterio Verificable. Por supuesto, ya que Dios no es ni una entidad empírica ni algo que es cierto por definición, el término “Dios” no tiene sentido de acuerdo con los positivistas. El otro lado del Sentido de Criterio Verificable, es el Principio de Mistificación, popularizado por el famoso ensayo de Antony Flew, “Teología y Mistificación”. Flew desafió a los creyentes en Dios preguntándoles: “¿Qué tendría que ocurrir para que se pudiese formar una refutación para vosotros en cuanto al amor o la existencia de Dios?” Flew escribió: “a la gente que no es religiosa le parece como si no hubiera un evento o serie de eventos concebible que serían admitidos por las personas sofisticadamente religiosas y que fuera una razón suficiente para reconocer que 'después de todo no hay Dios', o 'entonces en realidad Dios no nos ama'.

Para explicar su posición, Flew emplea la parábola del jardinero de John Wisdom:



En una ocasión dos exploradores se toparon con un claro en la selva. En el claro crecían muchas flores y plantas. Uno de los exploradores le dijo al otro: “Algún jardinero debe atender este jardín”. El otro no esta de acuerdo. “No hay jardinero”. Así que montaron sus tiendas de campaña y echaron un vistazo. No se veía a ningún jardinero. “pero quizá es un jardinero invisible”. Así que instalaron una cerca de alambre con púas. La electrificaron. Patrullaron con perros. (A ellos les recordaba como El Hombre Invisible de H. G. Wells, que podía ser tocado y olido, pero no visto). Pero ni un solo grito sugirió que alguien podría haber sido herido con la cerca. Ni siquiera un solo movimiento del alambre descubrió a un trepador invisible. Los perros sabuesos nunca dieron alerta. Sin embargo el creyente no estaba convencido. “Pero hay un jardinero, invisible, intangible, insensible a las descargas eléctricas, un jardinero que no tiene olor ni hace ruido, un jardinero que viene secretamente a cuidar del jardín que ama”. Al final el escéptico se desespera, “¿pero qué se deduce de tu afirmación original? ¿En qué difiere lo que tu llamas un jardinero invisible, intangible, eternamente evasivo, de un jardinero imaginario, o incluso de ningún jardinero en realidad?”



Flew dijo que el creyente en Dios es como el creyente en el jardinero. Ya que nada es capaz de distorsionar o desmentir su creencia en Dios, esta creencia es un sin sentido. 



Aunque este tipo de pensamiento está generalizado a nivel popular (ej. Carl Sagan, Isaac Asimov, etc.), el positivismo lógico ha sufrido una muerte filosófica. El filósofo de la ciencia Del Ratzsch señala los problemas del Sentido de Criterio Verificable, la piedra angular del positivismo lógico:



En primer lugar, falla como descripción de lo que se considera científicamente significativo. Hay varios principios esenciales de la ciencia que no son comprobables empíricamente. Por ejemplo, no podemos establecer a través de la experimentación que la naturaleza es uniforme, y que el principio no es obviamente analítico tampoco. Pero la uniformidad es una presuposición sin la que las pruebas científicas serían carentes de sentido. Segundo, el principio de verificabilidad falla cuando se aplica a otro tipo de ejemplos específicos. Por ejemplo, las verdades morales no están sujetas a las pruebas empíricas. No podemos (como se mantiene ampliamente) comprobar empíricamente el error y la maldad del asesinato, pero demandar (como lo han hecho algunos positivistas) que esos principios morales están vacíos de consciencia es un escándalo tanto para la filosofía como para la moral. Finalmente, el Sentido de Criterio Verificable es auto destructivo. ¿Es empíricamente comprobable el Sentido de Criterio Verificable en sí mismo? Claramente no... Pero si el propio criterio no es ni empíricamente verificable, ni analítico, entonces no tiene sentido (en cuyo caso no tenemos que molestarnos más con él), o su significancia no depende de su comprobabilidad empírica y si se puede analizar, en cuyo caso el Sentido de Criterio Verificable es falso (y no debemos molestarnos más con él). 



El Principio de Mistificación de Flew es meramente una versión del Sentido de Criterio Verificable , y cae bajo el mismo razonamiento. Además, los creyentes en Dios más sofisticados desafiaron a Flew a postular y admitir posibles vencedores en la creencia en Dios (como la inconsistencia de la existencia de Dios y la existencia del mal, la demostración de que el universo no es radicalmente contingente, o que el concepto de Dios es internamente incoherente), pero ellos aseveraron que ya habían contestado adecuadamente a esos posibles vencedores . Como lo ha señalado Plantinga con algo de humor: 



Si después de la muerte me voy a encontrar con el Padre Abraham, San Pablo, y San Juan (creo que podría reconocerlos), y ellos declaran al unísono que les habían engañado, quizá entonces debería tener suficientes razones para conceder que Dios no nos ama después de todo. 



El dilema del positivismo lógico incluye la discrepancia del dogma del cientifismo, la creencia que sólo lo que es científicamente comprobable es cierto. Por lo tanto, la puerta metafísica se abre una vez más para la discusión filosófica seria en cuanto a la racionalidad de la creencia en Dios, la existencia y naturaleza de Dios, y la naturaleza y la satisfacción de la experiencia religiosa. Antes de discutir sobre esta puerta abierta, debemos establecer una segunda razón para el resurgimiento del teísmo judeo-cristiano: La falta de rigor intelectual en el liberalismo teológico.



LA FALTA DE RIGOR INTELECTUAL EN EL LIBERALISMO TEOLÓGICO

Muchos eruditos conservadores dan la bienvenida a la renovada filosofía interesada en discutir articulada y críticamente las implicaciones filosóficas de las doctrinas tradicionales cristianas, pero algunos teólogos destacados no han desplegado la alfombra roja. En un número reciente de la revista Faith and Philosophy: Journal of the Society of Christian Philosophers (Fe y Filosofía: Gaceta de la Sociedad de Filósofos Cristianos), Gordon Kaufman, un teólogo liberal de la Universidad de Princenton, afirmaba que la razón por la que teólogos como él mismo no están interesados en la reciente filosofía de la religión es que los filósofos cristianos asumen la credibilidad de los conceptos teístas tradicionales que están claramente en conflicto con el pluralismo y el relativismo moral epistemológico abrazado entusiásticamente por los teólogos contemporáneos . 



La defensa de Kaufman de esta perspectiva está pobremente razonada, sin embargo, es típica de algunos trabajos teológicos que tratan de interactuar con la filosofía . Su débil presentación provee más evidencias del por qué los cristianos interesados en ayunar en una dieta de discusiones rigurosas intelectuales de la teología clásica no están tentados por la invitación de Kaufman a pasar hambre. En respuesta a Kaufman, los filósofos cristianos Stump y Kretzman le muestran claramente que una dosis de pensamiento crítico puede exponer la incoherencia filosófica de lo que aparenta ser pensamientos teológicos “profundos”.



En primer lugar responden a la afirmación de Kaufman de que los filósofos cristianos han ignorado el pluralismo religioso lo que implica una intolerancia social y una antipatía hacia otras religiones. Stum y Kretzman señalan que “ya que la posición de Kaufman debe rechazar como falsos todas las pretensiones por parte del cristianismo, judaísmo, e islamismo y otras religiones de conocer” cosas verdaderas en cuanto a la naturaleza de Dios y la salvación humana, por lo tanto, “si la falta de simpatía y la descortesía son concomitantes inevitables del rechazo de las afirmaciones religiosas, como parece que piensa Kaufman, entonces su posición es más antipática e irrespetuosa que la del cristianismo tradicional”.



Segundo, Kaufman defiende el relativismo epistemológica y éticamente sobre la base de la “creciente percepción de la manera en la que todas nuestras ideas están configuradas por el marco cultural y simbólico de la orientación en la que vivimos y pensamos” . Pero, como señalan Stump y Kretzman, Kaufman no vacila en condenar el holocausto nazi y otras acciones como esencialmente malas, y afirma saber que “Dios está más allá de nuestro entendimiento y conocimiento”, y sostiene que Dios es “el misterio final en el cual se basa nuestro ser y nuestra culminación” . Si el relativismo epistemológico y ético es “cierto”, entonces “Kaufman es ambivalente o inconsistente en su agnosticismo y escepticismo, abandonando sin darse cuenta esas actitudes cuando expone un punto” . Por ejemplo, cuando Kaufman dice que la naturaleza de Dios está más allá de nuestro conocimiento, está de hecho haciendo una afirmación de su conocimiento acerca de la naturaleza de Dios, “a saber, que la naturaleza de Dios tiene la propiedad de ser inescrutable para nosotros. Pero si Kaufman es capaz de conocer una de las propiedades de Dios, su afirmación es falsa en sí misma”.



Además, al condenar el holocausto y otras atrocidades morales como esencialmente malas, Kaufman da a entender que existen algunos valores que no dependen de la cultura. Si niega ésto, su crítica a las atrocidades tales como el holocausto, por no mencionar el propio relativismo epistemológico, se reduce a nada más que ideas moldeadas por la orientación cultural. De acuerdo con este razonamiento, el relativismo epistemológico y ético es más propenso que su opuesto a producir una mentalidad tolerante con las atrocidades como el holocausto. Además, como relativista ético y epistemológico, ¿cómo puede criticar Kaufman a los filósofos cristianos por proseguir con su interés en la teología cristiana tradicional? ¿No están la ideas de los filósofos cristianos “moldeadas por el marco de orientación cultural y simbólico en el cual” “viven y piensan”? ¿Dónde está la simpatía de Kaufman por este “movimiento religioso alternativo”? Stum y Kretzman añaden más, pero estas críticas son suficientes.



El tipo de argumentación en el artículo de Kaufman es típico de mucha de la literatura teológica liberal. Por esta razón, los filósofos, que suelen ser más sensibles a la aptitud del pensamiento crítico que los de otras disciplinas, no han sido capaces de encontrar nada lógicamente incorrecto en seguir discusiones teológicas rigurosas de temas de la teología tradicional, aunque en ciertos círculos teológicos tales temas, al igual que la ropa diseñada el año pasado, puedan no estar de moda.

EL INCREMENTO EN LA SOFISTICACIÓN DEL ARGUMENTO TEOLÓGICO


Tradicionalmente se han usado cuatro diferentes argumentos para defender la racionalidad de la creencia en Dios, el teológico, el moral, el ontológico y el cosmológico.



Los filósofos también han defendido la creencia en Dios apelando a los milagros, la revelación, la experiencia religiosa, y la posible solución al problema del mal. Ahora los filósofos cristianos han revivido varios de esos enfoques tradicionales con un rigor intelectual y una sofisticación sin parangón. Un repaso detallado de esos esfuerzos requeriría un libro entero, así que esta discusión se limitará a la versión destilada de dos argumentos contemporáneos a favor del teísmo que han atraído un interés considerable: (1) La defensa de la racionalidad de la creencia en Dios aparte de la evidencia, de Alvin Plantinga, y (2) el argumento cosmológico kalam de William Lane Craig.


La racionalidad de la creencia en Dios


Plantinga, un calvinista que tiene una cátedra en el Departamento de Filosofía de la Universidad Notre Dame, argumenta que la creencia en Dios es racional aparte de cualquier evidencia, aunque él se aferra a una versión del argumento ontológico que él cree es pausible . Él argumenta contra lo que llama la objeción evidencialista a la creencia en Dios . Los evidencialistas, así como los positivistas, argumentan que a menos que una proposición sea o fundamental para el conocimiento o basada en la evidencia, uno no tiene justificación racional para creer la verdad de tal proposición. Por lo tanto, de acuerdo con el evidencialismo ya que la proposición “Dios existe” no está fundamental para el conocimiento, no es racional y sin la suficiente evidencia para creer que Dios existe. Sin embargo, Plantinga pregunta el por qué la proposición “Dios existe” no puede ser fundamental para el conocimiento y de esta manera no necesitada de una evidencia. La típica respuesta evidencial es que sólo las proposiciones propiamente básicas son fundamentales para el conocimiento. ¿Pero como puede uno saber qué proposiciones son propiamente básicas? El evidencialista suele responder que las únicas proposiciones propiamente básicas son las que son auto-evidentes e incorregibles. Una ejemplo de proposición auto-evidente es, “todo cuadrado tiene cuatro lados”. “Me duele” ejemplifica una verdad incorregible, por incluso si mi dolor es imaginario, es con eso y con todo incorregiblemente cierto que siento dolor. Por lo tanto, continúa que ya que la proposición “Dios existe” no es evidente o incorregible, no es apropiadamente básica. Ya que no es apropiadamente básica, uno necesita evidencia si quiere creer en Dios. Por lo tanto, el evidencialista concluye que creer en Dios aparte de la evidencia es irracional.



Plantinga responde preguntando cómo uno sabe que las proposiciones auto-evidentes e incorregibles con las únicas que son apropiadamente básicas. ¿No puede el creyente en Dios mostrar al evidencialista que la proposición “sólo las proposiciones que son auto-evidentes e incorregibles” es en sí mismo no apropiadamente básico, ya que no es ni auto-evidente ni incorregible? Además tampoco está apoyada por la evidencia. Aún más, muchas cosas en la vida son racionalmente creíbles aparte de la evidencia. Por ejemplo, creer que el mundo no fue creado hace diez minutos con toda la apariencia y los recuerdos de un mundo que tiene miles de millones de años de antigüedad es una creencia perfectamente racional ya que no existe evidencia . Por lo tanto, el criterio del evidencialista es inadecuado, y no puede cancelar la posibilidad de que creer en Dios es apropiadamente básico. Plantinga escribe que el criterio de los evidencialistas...


no es más que un pedacito de imperialismo intelectual... Él se compromete con la razón y con nada más; por lo tanto declara irracional cualquier estructura racional que contenga “creer en Dios”, por ejemplo, en su fundamento. Pero aquí no hay razón para que los teístas no sigan su ejemplo, el creyente no está obligado a tomar su palabra. Hasta aquí no hemos encontrado ninguna razón para excluir la creencia en Dios de los fundamentos; hasta aquí no hemos encontrado ninguna razón para pensar que la creencia en Dios no pueda ser básica en una estructura racional. Aceptar la creencia en Dios como básica es claramente no irracional en el sentido de ser proscrita por la razón o en conflicto con las deliberaciones de la razón. El dictamen de que creer en Dios no es básico en una estructura racional no es ni aparentemente auto-evidente ni obviamente incorregible. 



Obviamente, varios teístas así como no teístas no aceptan totalmente la argumentación de Plantinga, pero él, con la ruda mentalidad intelectual que describe Roderick Chisolm, ha puesto a los no teístas a la defensiva con su influyente filosofía de la religión.




El argumento cosmológico kalam


Varios teístas junto a Plantinga ofrecen prueba para la existencia de Dios. Un argumento reciente que ha encontrado aforo entre los filósofos es el argumento cosmológico kalam de William Craig . De hecho, en su obra magna contra el teísmo, The Miracle of Theism (El milagro del teísmo), el eminente filósofo ateo J. L. Mackie escribió una respuesta al argumento sólo tres años después del desarrollo inicial de Craig sobre el argumento fuera publicado. 



Una de las razones principales por las que Mackie vio la necesidad de responder fue probablemente la singularidad del argumento kalam para la filosofía de la religión occidental.



El argumento cosmológico kalam obtiene su nombre de la palabra kalam, que se refiere a la filosofía de la religión árabe. El argumento kalam fue popular entre los filósofos árabes al final de la edad media. Los filósofos cristianos durante esa época generalmente no aceptaron el argumento, quizá debido a la influencia de Santo Tomás de Aquino, quien siguiendo a Aristóteles, lo rechazó. Una excepción notable fue San Buanaventura, un contemporáneo de Santo Tomás de Aquino, quien argumentó extensivamente por la validez del argumento kalam.



El argumento kalam se puede poner de la siguiente forma: 


  1. Todo lo que comienza a existir lo hace por una causa.
  2. 
El universo tiene una comienzo.

  3. Por lo tanto el universo tiene una causa.



Otra forma de ver este argumento es como una serie de dilemas, la forma de seguir en la discusión actual:









Este argumento presenta una serie de alternativas. Primero, el universo o tuvo un comienzo o no lo tuvo. Segundo, si el universo tuvo un comienzo, entonces fue o causado o no causado. Tercero, si el comienzo del universo tuvo una causa, entonces esta causa fue o personal o impersonal. Al mostrar que una parte de cada alternativa es más razonable que la otra, este argumento muestra la sensatez de creer en la existencia de un creador personal, Dios.




Continúa un examen de cada alternativa


(A) Alternativa uno: ¿Es más razonable creer que el universo tuvo un comienzo o que no lo tuvo? Craig ha desarrollado cuatro argumentos que él cree que apoyan la afirmación de que el universo debe haber tenido un comienzo . El argumento que es filosóficamente más fuerte procede de la siguiente manera :




  1. Las series de eventos en el tiempo es una colección formada por añadir un integrante después de otro.

  2. Una colección formada por añadir un integrante después de otro no puede ser realmente infinita.

  3. Por lo tanto, las series de eventos en el tiempo no pueden realmente ser infinitas.




La primera premisa es difícilmente discutible. Cuando uno piensa en una serie de eventos en el tiempo, no piensa en ellos como sucediendo todos a la vez, sino uno tras otro. Por ejemplo, a pesar de los chistes de mal gusto en las fiestas de solteros, la boda de uno, y su funeral no suceden al mismo tiempo. El primero precede al segundo (es de esperar que con muchos años entre medio).



En la segunda premisa, se debe admitir que un conjunto infinito de números es uno que está completo y al que no se puede añadir, ej. el conjunto infinito de números naturales {1, 2 . . . 10 . . . 1,000,000 . . .}. Este conjunto contiene un número ilimitado de dígitos desde 1 a infinito. Sin embargo, ya que un infinito real es un conjunto completo con un número infinito de números, las series de eventos en el tiempo no pueden ser realmente infinitas, porque las series de eventos en el tiempo siempre se están incrementando (siendo añadido a) y uno nunca puede llegar al infinito añadiendo un número tras otro. El siguiente ejemplo debería ayudar a demostrar esto. 



Si estuvieras en la autopista 15, conduciendo desde Los Angeles a Las Vegas con 280 millas que atravesar, no dudarías en que al final llegarías a Las Vegas. Por otro lado, si fueras a conducir por la autopista 15 desde Los Angeles a Las Vegas con un número infinito de millas que atravesar, nunca llegarías a Las Vegas. Si llegas a Las Vegas, sólo probaría que la distancia no era infinita. Ya que un número infinito es ilimitado, uno nunca puede completar un viaje de un número de millas infinito. Cuando esto se aplica al universo, entonces cada evento ha sido precedido por un número de eventos infinito. Pero si uno nunca puede llegar al infinito por añadir un integrante tras otro, nunca podría llegar al día presente, porque para lograrlo, tendría que “atravesar” (o completar) un número infinito de días para llegar al día de hoy. El filósofo J. P. Moreland explica en su reciente defensa del argumento kalam: 



Supongamos que una persona fuera a recordar los eventos del pasado. En realidad, el tiempo y los eventos en él se mueven en la misma dirección. Pero mentalmente puede invertir ese movimiento y contar hacia atrás en el pasado. Ahora se puede ir tanto al comienzo como no. Si llega al comienzo, entonces el universo obviamente tuvo un comienzo. Pero si no se pudiera, incluso en principio, alcanzar un primer momento, entonces esto significaría que sería imposible comenzar con el presente y avanzar hacia atrás a través de todos los eventos en la historia del cosmos. Recuerda, si se va a través de todos ellos, se alcanzaría un primero integrante de una serie, y se establecería la finitud del pasado. Para evitar esta conclusión, uno debe sostener que, comenzando desde el presente, es imposible ir hacia atrás a través de todos los eventos de la historia. 



Pero ya que los eventos realmente se mueven en otra dirección, esto es equivalente a admitir que si no hubo un comienzo, el pasado nunca se atravesó para alcanzar el presente.



Ya que las premisas de este argumento parecen plausibles, la conclusión es que las series de eventos en el tiempo no puede ser realmente infinitas. Siendo este el caso, parece más razonable creer la conclusión de nuestro primer dilema que establece que el universo tuvo un comienzo.




(B) Alternativa dos: ¿Es más razonable creer que el universo fue causado o no causado? Ya que el testimonio abrumador de la experiencia humana testifica del hecho de que algo no puede surgir de la nada, una vez es establecido que el universo comenzó a existir, la persona razonable no dudaría en afirmar que el universo tuvo una causa. Quizá uno pudiera todavía afirmar que es lógicamente posible que el universo no tuviera una causa, pero esto no parece ser metafísicamente posible. Por lo tanto, es más pausible que el universo fue causado si tuvo un comienzo.




(C) Alternativa tres: ¿Es más razonable que el universo tuvo una causa personal o impersonal? Arguyendo que esta causa es personal, Craig pregunta, “¿cómo puede llegar a existir un primer evento si la causa de ese evento siempre ha existido? ¿Por qué no es el efecto tan eterno como la causa?” Por ejemplo, “si una bola pesada que está descansando en un muelle es la causa del hundimiento del muelle, entonces, si la bola descansa en el muelle desde la eternidad, el muelle debería estar hundido desde la eternidad” Pero “la única manera de tener una causa eterna pero con un evento que comienza en un punto del tiempo es si la causa es un agente personal que decide libremente crear un efecto en el tiempo” . Es como un hombre que descansa durante toda la eternidad y que puede que quiera crear una obra de arte. “Por consiguiente, un efecto temporal puede ser causado por un agente eterno existente”.




Coincidiendo con Craig, Moreland presenta el ejemplo siguiente:



Si las condiciones necesarias y suficientes para que una cerilla se encienda está presentes, la cerilla se enciende espontáneamente. No hay deliberación, no hay espera. En tales situaciones, cuando A es la causa eficiente de B, se produce en la propia situación el cambio espontáneo o la mutabilidad.



La única manera para que surja el primer evento espontáneamente desde una eternidad, incambiable, sin límite a una condición de acontecimientos, y al mismo tiempo ser causado, es que el evento es el resultado del acto libre de una persona o agente. En el mundo, las personas o agentes actúan espontáneamente para que sucedan eventos. Yo mismo levanto mi brazo cuando lo hago deliberadamente. Hay condiciones necesarias para que yo pueda hacer esto (ej. tengo un brazo normal, no estoy atado), pero ésto no es suficiente. El evento se realiza cuando actúo libremente. De modo similar, el primer evento vino cuando un agente escogió libremente que sucediera, y esta elección no fue el resultado de otras condiciones que eran suficientes para que ese evento sucediese.


Por lo tanto, la única solución a este problema es concluir que esta causa dispuso el universo para que viniera a la existencia en un momento temporal, y ya que la “voluntad” es un atributo de un agente personal racional, esta causa debe ser personal. Aunque es posible que la causa del universo es impersonal, es más plausible afirmar que es un agente personal. En conclusión, los defensores del argumento kalam creen que han mostrado que es perfectamente racional creer en la existencia de un creador personal de todo lo que existe. Si las premisas de este argumento son correctas, y sus detractores no han ofrecido una razón persuasiva de que no lo sean, el teísmo posee un fuerte argumento para afirmar la existencia de Dios.

CONCLUSIÓN


No hay duda de que la batalla intelectual entre la fe y la incredulidad continuará. Pero lo que es increíble en cuanto al reciente resurgimiento del teísmo es que comenzó en un tiempo en el que la muerte de Dios había sido pronunciada, el forense esta preparándose para la autopsia, y que la presunción de los ateos permeaba el panorama de la ortodoxia secular. 



Algunas personas pueden decir que Dios está mirando hacia abajo y está entretenido con los débiles intentos de los filósofos de demostrar la racionalidad de creer en él a un mundo en el cual tantas personas, completamente inconscientes del argumento cosmológico o cualquier otra prueba teísta, todavía creen y confían en Dios.



No obstante tal cinismo absoluto en cuanto a la mentalidad humana parece inconsistente con una verdadera fe robusta. Si Dios existe (y ciertamente creo que existe) y nos ha dado nuestras mentes y corazones con los que pensamos y sentimos, es axiomático que él estuviera interesado con cada minuto detallado de nuestra existencia intelectual y emocional. Consecuentemente él permitiría al simple sentirse seguro en una fe simple basada en un Dios infinitamente complejo y a los que están más inclinados filosóficamente a encontrar satisfacción intelectual en el estudio de un Dios infinitamente complejo al que sólo se puede encontrar personalmente a través de un simple acto de fe. A pesar de si uno encuentra el resurgimiento de la filosofía teísta decepcionante o animador, no puede negar que es una parte importante y fascinante de nuestro entorno intelectual contemporáneo.




Francis J. Beckwith

Catedrático de Filosofía

Universidad de Nevada, Las Vegas.

Traducido por Ignacio Rubio Guisasola.

© Mente Abierta 2003


NOTAS (en inglés)

1) Dr. Beckwith is an Elder and Director of Adult Education in an independent
evangelical church. He earned a PhD from Fordham University. He is author of four books and about three dozen articles and book reviews. The staff of The Master's Seminary Journal has chosen to publish this essay, one that differs somewhat from the nature of our usual subject matter, because we feel the resurgence discussed in the essay merits special attention. The essay is adapted from lectures delivered at the University of Nevada School of Medicine's Center for Humanities and Medicine (Sept 14, 1988) and at the University Forum Lecture Series of UNLV (Nov 22, 1988).


2) "Toward a Hidden God: Is God Dead?," Time (Apr 8, 1966) 82 ff.


3) "New Rebel Cry: Jesus Is Coming!," Time (July 21, 1971) 56 ff.


4) "Modernizing the Case for God," Time (Apr 7, 1980) 65 ff.


5) Ibid., 65.


6) Kristine Christlieb, "Suddenly, Respect: Christianity Makes a Comeback in the Philosophy Department," CT 31 (Apr 17, 1987) 32.


7) Antony Flew, "Theology and Falsification," New Essays in Philosophical Theology (ed. Antony Flew and Alasdair MacIntyre; New York: Macmillan, 1955) 98-99.


8) Ibid., 98.


9) Del Ratzsch, Philosophy of Science (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1986) 37-38.


10) Alvin Plantinga, God and Other Minds (Ithaca, NY: Cornell University Press,
1968) 162.


11) E.g., ibid., 161: Plantinga writes, "My discovering a contradiction in the
proposition God exists would constitute a disproof of it." See also Alvin Plantinga, "Reason and Belief in God," The Intellectuals Speak Out about God (ed. Roy Abraham Varghese; Chicago: Regnery Gateway, 1984) 199; Norman L. Geisler and Winfried Corduan, Philosophy of Religion (2nd ed.; Grand Rapids: Baker, 1988).


12) Plantinga, Other Minds 161.


13) Gordon Kaufman, "`Evidentialism': A Theologian's Response," Faith and
Philosophy 6 (1989) 35-46.


14) See Francis J. Beckwith, "Identity and Resurrection: A Review Article," JETS 33 (Sept 1990) 369-73, for a further illustration of such an attempt.


15) Eleonore Stump and Norman Kretzman, "Theologically Unfashionable
Philosophy," Faith and Philosophy 7 (July 1990) 329-39.


16) Ibid., 332.


17) Kaufman, "`Evidentialism'" 42.


18) Ibid., 44.


19) Stump, "Theologically Unfashionable" 44.


20) Ibid.


21) Alvin Plantinga, God, Freedom, and Evil (Grand Rapids: Eerdmans, 1974) 111-12.


22) Plantinga has presented his position in several texts and articles. An easily accessible article is, "Is Belief in God Rational?," Rationality and Religious Belief (ed. C. F. Delaney; Notre Dame, IN: University of Notre Dame Press, 1979) 7-27.


23) I.e., how does one know that his senses and memory are accurate unless he presupposes as properly basic their reliability? He cannot use them to prove this without begging the question.


24) Ibid., 26.


25) Craig has detailed this argument in numerous places, but his most extensive presentation of it is The Kalam Cosmological Argument (Library of Philosophy and Religion; New York: Macmillan, 1979). He responds to objections to his initial work in Apologetics: An Introduction (Chicago: Moody, 1984) 73-93; "Creatio ex Nihilo," Process Theology (ed Ronald H. Nash; Grand Rapids: Baker, 1987) 41-73; and Professor Mackie and the Kalam Cosmological Argument," RelS 20 (1985) 367-75. Other objections to the kalam argument are answered by J. P. Moreland (Scaling the
Secular City [Grand Rapids: Baker, 1987] 18-42), Francis J. Beckwith (David Hume's Argument Against Miracles: A Critical Analysis [Lanham, MD: University Press of America, 1989] chap. 5,), and Francis J. Beckwith and S. E. Parrish, The Mormon Concept of God: A Philosophical Analysis [Lewiston, NY: Edwin Mellen, 1991] 54-59).


26) J. L. Mackie, The Miracle of Theism (Oxford: Clarendon, 1982) 92-95.


27) Moreland, Scaling 18.


28) Diagram taken from William Lane Craig, "Philosophical and Scientific Pointers to Creation ex Nihilo," Journal of the American Scientific Affiliation 32 (Mar 1980) 5.


29) See Craig, Kalam.


30) William Lane Craig, The Existence of God and the Beginning of the Universe (San Bernardino, CA: Here's Life, 1979) 49.


31) Moreland, Scaling 29.


32) Craig, Apologetics 93.


33) Ibid.


34) Moreland, Scaling 42.

 

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