Categoria: Jesús y la Resurrección

El Problema de Jesús IV

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El problema de Jesús III

(Jesús y la Historia)

Este artículo NO es para los "débiles de corazón". Pero es un artículo importante y es necesario presentarlo en Mente Abierta.

¿Por qué digo esto? Primero, porque es una rtículo extenso. Segundo, porque la prosa de su autor a veces resulta un poco difícil de comprender. Y, tercero, porque la argumentación por momentos es un poco difícil.

¿Por qué incluirlo entonces? En primer lugar porque la resurrección de Jesús es punto fundamental en la fe cristiana. En segundo lugar, porque

Jesús en la historia.
Historia y Fe
¿Existió Jesús?
Historicidad de los Evangelios
Conclusión

Jesús en la Historia
¿Existió Jesucristo? ¿Fue como lo presentan los Evangelios y la religión cristiana? ¿Qué dice la Historia sobre Jesús?

Como ya hemos presentado en las Partes I, II y III de esta serie, la persona de Jesús, aún cuando existió hace dos mil años, continúa siendo noticia hoy. La cantidad de libros publicados, de artículos escritos y hasta de películas filmadas es considerable. La figura del Maestro de Nazaret sigue vigente.

Claro está, la pregunta en la mente de muchos es la siguiente: ¿Podemos recuperar la verdadera figura de Jesús de entre los anales de la historia?

Antes de entrar en este tan importante tópico, estamos obligados a comentar sobre los problemas relacionados con la historia y la fe, así como la importancia de la Historia para el cristianismo.

Historia y Fe
Tenemos que partir de la premisa que, lo que podemos lograr en nuestro estudio histórico, está limitado. Esto no quiere decir que los cristianos huimos del desafío de la historicidad de los orígenes del cristianismo. Antes, al contrario. La fe cristiana es una firmemente sembrada en la historia. Los cristianos creemos que Dios intervino en la historia de la Humanidad, encarnándose en la persona de Jesús. Creemos no sólo que esto es un dato verificable sino que también animamos a que se investigue y confirme por el estudio de la Historia misma. De esto comenta Michael Grant (conocido historiador no cristiano) lo siguiente:

"Aún cuando el interés primario de los autores de los Evangelios era espiritual, viniendo la historia después, la Iglesia cristiana siempre se ha preocupado, más que cualquiera de sus rivales, con la idea de que la vida de Jesús fue historia; y con buena razón, ya que el cristianismo es la única religión que cae o permanece por supuestos hechos históricos." (itálicas del autor Grant) (1)

Hay varios acercamientos a este asunto. Para unos, la historia (de los orígenes del Evangelio) no puede reconstruirse al ser demasiado grandes las dificultades del proceso. Para otros la conexión entre la Historia y Jesús puede llevarse a cabo, pero produciendo un resultado contrario al que el cristianismo moderno enseña. (Interesantemente, y como ya hemos mencionado en otra sección, el "Jesús" producido por los que así piensan tiene un más que sospechoso parecido con los ideales modernos de egalitarianismo, feminismo y corrección política.)

Otros solucionan la situación separando la historia de Jesús de "La Historia", como bien demuestra C. S. Evans en su libro "The Historical Christ". Los que así se acercan al tema clasifican el contenido histórico y textual de los orígenes del Evangelio en la categoría de mito. Lo que se escribió, dicen ellos, es correcto, pero no como verdad (realidad) histórica, sino como una narración realizada con la intención de presentar más un "mito" (en el sentido sociológico) que el mundo de la factibilidad histórica. Dicho de otra manera: la historia del personaje Jesucristo (real) no concuerda con la del Nuevo Testamento (mitificada).

Tal y como explica Evans (citando a C.S. Lewis) los cristianos no intentamos decir que la narración sobre Jesucristo no tenga elementos de mito en el sentido que representa valores metafísicos y sociológicos que trascienden la historia. Lo que decimos es que, a pesar de esto, la narración evangélica corresponde con la realidad histórica. Dadas las características únicas de la narración de los Evangelios, no se admite que su origen sea fruto de la invención humana. Nuevamente C.S. Evans, luego de explicar cómo Kierkegard explica este asunto, dice lo siguiente:

"Si el cristianismo es verdadero, entonces su narrativa fundacional es un mito de origen divino. Ya que es un mito divino que contiene la respuesta al dilema humano, éste se asemeja en algunos aspectos a los mitos humanos que intentan proveer contestaciones a los problemas fundamentales de la vida humana. Sin embargo, ya que el Cristianismo enseña que los seres humanos son incapaces de resolver el dilema por ellos mismos, él también necesariamente sostiene que el mito divino es único e ireemplazable". )

¿Existió Jesús?: Jesús, ¿mito religioso o realidad histórica?
Todavía hay quien, sus ojos cerrados ante la abrumadora evidencia, sostiene que Jesús no existió en realidad. De manera resuminada menciono a continuación la evidencia que demuestra que esta postura es insostenible hoy en día. (Aquí sigo pricipalmente el argumento de G. R. Habermas en su libro The Historical Jesus).

1. El Jesús de las cartas apostólicas. Los escritos de Pablo, los documentos más antiguos del Nuevo Testamento, contienen confesiones de fe más tempranas que los mismo documentos. En ellos se afirma la creencia en la existencia de un Jesús real en la historia (puede verse, por ejemplo, I Corintios 15:3; Filipenses 2:5-8). En los mismos documentos se presenta a Jesús como contemporáneo del escritor y de otras personas citadas por él, como Pedro, Santiago (el hermano de Jesús) y una multitud (500 personas) de testigos oculares (I Corintios 15).

2. La iglesia cristiana y su enseñanza. La existencia de la Iglesia cristiana muy poco tiempo después de la muerte de Jesús es fácil de demostrar históricamente. Las creencias de esa iglesia están claramente presentes en las cartas de Pablo. Es fácil trazar el origen de dichas creencias al mismo Jesús. Examinemos brevemente algunas de dichas creencias.

"Redefinición" de Dios. Aún cuando desde el Antiguo Testamento podemos hablar de Yahvé como un Dios "personal", muy poco del Antiguo Testamento nos prepara para la presentación que Jesús hace de su Padre, Dios. Un nuevo aire de familiaridad es introducido por Jesús, como se observa en el uso de abba, la palabra aramea para describir cariñosamente al padre (el equivalente en castellano a "papi", "papaíto" o "papito".

Jesús como Hijo de Dios. Jesús no se presentó a sí mismo como "un hijo" de Dios, sino como "El Hijo" de Dios. Utilizando conceptos, enseñanzas y pasajes del Antiguo Testamento en una forma novedosa, reúne en sí mismo los personajes veterotestamentarios de "hijo de David" (de la profecía mesiánica), "hijo del hombre" (de los escritos de Daniel) y "el siervo sufriente" del profeta Isaías.

El reino de Dios. El concepto del Reino de Dios no es introducido por el Nuevo Testamento. Es una rica enseñanzas cuyas raíces están firmemente establecidas en los escritos de los Profetas del Antiguo Testamento. Sin embargo la visión que de este Reino se tenía era una limitada al campo escatológico. Esto quiere decir que se hablaba del Reino de Dios exclusivamente como una manifestación del juicio de Dios sobre las naciones y la reinvindicación de Israel como el pueblo de Dios. Jesús cambia todo eso y presenta el Reino de Dios como un realidad presente en él mismo, aunque con una compleción aún futura, "al final de los tiempos".

La muerte vicaria de Cristo. El perdón de los pecados por la muerte expiatoria y vicaria de Cristo no era un concepto entendido ni esperado durante el período intertestamentario.

La vida y estilo de oración de la Iglesia. El Nuevo Testamento, escrito principalmente por judíos muy celosos con su creencia monoteísta, nos sorprende al mostrarnos a la misma iglesia orando a Jesús.

3. Los Evangelios son documentos tempranos. Contrario a lo que se decía al final del S. XIX, los cuatro Evangelios estaba escritos antes del final del siglo primero. Más aún, tanto Marcos como Mateo y Lucas son aceptados hoy como escritos en la decada de los 60s, muy cerca de los relatos que narran.

¿Por qué fueron escritos los Evangelios? Toda esta gama de "ideas novedosas" en la naciente iglesia cristiana, compuesta principalmente por judíos monoteístas, requiere de la explicación y proclamación apostólica. Los "sucesores" o "delegados" de Jesús eran la única voz autoritativa en la Primera Iglesia. Con la paulatina desaparición de los apóstoles se hace necesario el registro escrito de la enseñanzas de Jesús para la Iglesia, especialmente cuando comenzaron a surgir herejías (doctrinas extrañas a la enseñanza de la Iglesia).

Aunque tratamos el tema en otros artículos, creo que corresponde aquí, aunque sea de manera resumida, unas palabras en favor de la historicidad de los Evangelios.

Historicidad de los Evangelios. Los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), son los documentos que narran el nacimiento, ministerio, muerte y resurrección de Jesucristo. Pero, a pesar de esto, no podemos decir que sean biografías al estilo moderno, aunque sí se acercan muchísimo a la línea seguida por relatos biográficos de la antigüedad.

A pesar de que está más que demostrado lo temprano de la composición de los Evangelios, algunas personas siguen cuestionando la capacidad de estos para darnos una visión real del Jesús de la historia. Se aduce una larga tradición oral previo a que los evangelios fueran escritos. En esta tradición oral se supone que la Iglesia alteró los dichos e historias de Jesús para aplicarlo a las diversas circunstancias y problemas en las primeras décadas de existencia de la Iglesia.

Pero esto no fue así. Recordemos que estos documentos históricos fueron escritos poquísimo tiempo después de los hechos que narraban. En adición, tenemos que recordar la tradición rabínica del pueblo judío, capaz de conservar oralmente sus tradiciones y la capacidad de recitar de memoria grandes cantidades de texto. Si a esto añadimos el hecho de que Jesús, como buen maestro (rabino), utilizaba historias y parábolas que hacían memorables sus dichos, tenemos el escenario perfecto para una adecuada preservación oral de las enseñanzas cristianas que unen a los Evangelios con la persona de Jesús.

4. Aplicación de una metodología. Si se aplican los mismos principios en el estudio de la historia de Jesús que los que se aplican en el resto de la investigación de documentos antiguos, hay que conluir que Jesús sí existió.

Sobre la validez de los Evangelios como documentos históricos hacemos referencia aquí de lo que escribió el reconocido historiador (no creyente) Michael Grant :

"Pero, sobre todo, si aplicamos al Nuevo Testamento, como debemos, la misma clase de criterios que aplicaríamos a otros escritos antiguos que contienen material histórico, no podemos rechazar la existencia de Jesús como tampoco lo hacemos con la multitud de personajes paganos cuya realidad como figuras históricas nunca ha sido cuestionada... Para resumir, los métodos críticos modernos fallan en apoyar la historia del "mito de Cristo". 'Vez tras vez éste han sido contestado y aniquilado por eruditos de renombre'. En años recientes 'ningún erudito se ha aventurado a postular la no-historicidad de Jesús' o quizás tan sólo unos pocos, y no han tenido éxito en contrarestar la mucho más firme evidencia, y de hecho muy abundante, de lo contrario." (3)

Interesantes y aún más osadas son sus palabras respecto al hecho histórico de la tumba (vacía) de Jesús, una contundente evidencia cristiana para la resurrección de Jesucristo:

"Pero si nosotros aplicamos la misma clase de criterios que aplicaríamos a cualquier otra fuente literaria antigua, entonces la evidencia es suficientemente firme y factible para necesitar la conclusión que la tumba fue de hecho hallada vacía." (4)

5. Multitud de documentos cristianos. La literatura de la iglesia de los primeros siglos es bastísima, especialmente los escritos por los llamados "Padre Apostólicos" (escritos entre el 90 y el 125 A.C.). Como era natural esperar, estos mencionan datos relacionados con la vida de Jesús. Por ejemplo:
• Clemente de Roma (Carta a los Corintios, 42)
• Ignacio (Tralianos, 9; Esmirneanos, 1).
• Cuadrato (Magnesianos, 119
• Eusebio(Historias clesiástrica, IV:III

6. Otros "Padres de la Iglesia". Lo mismo que hemos escrito arriba aplica a estos documentos.
• Bernabé (Bernabé, 5)
• Justinismo Mártir (Primera Apología, XLVII; XXX; XXXII; XXXV; L;
Diálogo con Trifo, LXXVII; XCVII; CVIII)

7. Fuentes extra-bíblicas (seculares). Muchas personas ignoran que hay referencias a la persona de Jesús en fuentes histórica no cristianas. Bosquejo algunas.
• Cornelio Tácito, 55-120 D. C. (historiador romano;15.44)
• Gaius Suetonius (secretario del Emperador Adriano entre los años 117 y 138 AD. C.; Claudius, 25; Nerón, 16
• Flavio Josefo (37-97 D. C.; historiador judío;Antigüedades 18:3)
• Plinio el Joven (autor romano; Cartas, Vol. II, X:96)
• Trajano (Emperador; citado en la anterior obra, X:97)
• Hadriano (Emperador romano entre 117 y 138 D. C.; documen- tación citada por Eusebio, Historia Eclesiástica, IV:IX)
• El Talmud (Obra judía, escrita antes del 135 D. C; Vol. III, Sanhedrín 43a)
• Luciano (Sátiro griego del 2do siglo; La muerte de Peregrina, 11-13)

8. Fuentes extra-bíblicas (gnósticas). Por último, y no menos interesantes, están los escritos por aquellos dentro de la Iglesia que intentaron abrazar doctrinas no-cristianas, en especial los de fundamento gnóstico. Por ejemplo: Evangelio de la Verdad (136-160 D. C., 26:4-8; 30:27-33; 31:4-6); El Apócrifo de Juan (120-130 D.C.; 1:5-17); El Evangelio de Tomás (140-200; 32:10-11; 34:30-35:4; 44:34-35; 45:11-15; etc) y otros.

En su libro "The Historical Jesus" el Dr. G. R. Habermas demuestra que muchos de los asuntos principales respecto a la vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús pueden ser reconstruídos a partir de las fuentes NO bíblicas. Lo mejor es citar sus palabras:

"Hemos examinado un total de 45 fuentes antiguas para la vida de Jesús, que incluye 19 de credos tempranos, cuatro arqueológicas, 17 no cristianas y cinco fuentes cristianas fuera del Nuevo Testamento. A partir de estos datos hemos enumerados 129 hechos reportados relacionados con la vida, persona, enseñanzas, muerte y resurrección de Jesús y el mensaje temprano de sus discípulos. Con esto no estamos diciendo que todas estas fuentes son de la misma calidad (por variedad de razones). Pero estos hechos ... están dispersos a lo largo de todas las categorías y tipos de escritores de manera más o menos equilibrada". (5)

Conclusión
Reconocidas las limitaciones de la investigación histórica y demostrada la fiabilidad del Nuevo Testamento como documento histórico, estamos en posición de presentar un esbozo del “Jesús Histórico.” En su libro "The Real Jesus" (El verdadero Jesús), el erudito bíblico Dr. Luke Timothy Johnson concluye brillantemente:

"A través de mirar a la "historia de Jesús" no en términos de una colección de hechos o en términos de una pila de piezas discretas, sino en términos de patrón y significado, hemos hallado una profunda consistencia en la literatura cristiana temprana en lo que concierne al carácter de Jesús.

La convicción a veces toma la forma del epítome narrativo, una forma abreviada de la "historia de Jesús" que es aplicada a la vida de los creyentes. Ella expresa el significado del ministerio de Jesús en términos de su final: Jesús es el Siervo Sufriente cuya muerte es un acto de obediencia radical hacia Dios y una expresión de cuidado amorososo para con sus seguidores.

Tanto en los Evangelios como en la literatura epistolar, este "patrón mesiánico" está explícitamente conectado a un entendimiento del discipulado. Ser un miembro de la comunidad mesiánica es vivir de acuerdo a esta "mente de Cristo", expresar fe obediente en Dios a través del servicio en amor al prójimo.

Cuando el testimonio del Nuevo Testamento es tomado como un todo, una consistencia profunda puede apreciarse bajo su diversidad en la superficie. El "Jesús real" es, en primer lugar, el poderoso Señor resucitado cuyo espíritu transformador está activo en la comunidad. Pero seguir a Jesús no es un asunto del tipo de poder que domina sobre otros, ni el del "dominio actual" en el Reino de Dios ( I Cor. 4:8). Es en su lugar una asunto de transformación de acuerdo al patrón del Mesías. El "Jesús real" ("verdadero") es por lo tanto también Aquel a través de quien se reproduce en la vida de los creyentes una fiel obediencia a Dios en el servicio de amor a otros. [...]

En resumen, abandonar el cuadro de significado dado a Jesús por los cuatro Evangelios canónicos es abandonar el cuadro de significado dado a la historia de Jesús y del discipulado cristiano por el resto del Nuevo Testamento.

A la luz de estas sencillas observaciones, la pregunta debe ser formulada: ¿No será acaso que lo que pretende ser una búsqueda del Jesús histórico sea en realidad un escape de la imagen de Jesús y del discipulado que está inexorablemente arraigado en estos textos? Para nuestra era presente, en que la "sabiduría del mundo" está expresada en individualismo, narcisismo, preocupación por los propios derechos y competencia, la "sabiduría de la cruz" es el mensaje más profundamente contracultural de todos. En lugar de esforzarnos por rectificar el efecto distorsionador de la narración de los Evangelios, el esfuerzo de reconstruir a Jesús de acuerdo a algún otro patrón parece ser cada vez más un intento de escapar del escándalo del Evangelio. (6)

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© Dr. José R. Martínez Villamil
Febrero 2001. Barcelona
© Mente Abierta, 1999-2001.

NOTAS

1. Grant, Michael. Jesus: An Historian's Review of the Gospels (Jesús: Un historiador examina los Evangelios). Scribner's Sons, New York, 1977. P. 182,.
2. Stephen Evans, C. The Historical Christ & the Jesus of Faith (El Cristo histórico y el Jesús de la fe). Orford Press, Oxford, 1996. P. 63.
3. Grant, Michael. Op cit, pp. 199-200.
4. Ibid., p. 176.
5. Habermas, Gary R. The Historical Jesus (El Jesús Histórico). College Press, Missouri. P. 250.
6. Johnson, Luke Timothy, The Real Jesus (El Jesús verdadero). Harper Collins, San Francisco, 1997.

BIBLIOGRAFÍA

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Copan, Paul Ed., Will the Real Jesus Please Stand Up? 1998: Baker Books, Michigan.

Crossan, John Dominic,
The Historical Jesus. 1991: Harper, San Francisco.
Jesus: A Revolutionary Biography. 1994: Harper Collins, San Francisco.
The Essential Jesus. 1994: Harper Collins, San Francisco.
Who Killed Jesus? Harper Collins, San Francisco.

Eckardt, A. Roy, Reclaiming the Jesus of History. 1992: Fortress Press, Minneapolis.

Evans, C. Stephen, The Historical Christ and The Jesus of Faith. 1996: Oxford University Press, Oxford.

Grant, Michael, Jesus: An Historian Review of the Gospels. 1977: Scribner's, New York.

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Johnson, Luke Timothy, The Real Jesus. 1996: Harper Collins, San Francisco.

Muggeridge, Malcolm, Jesus: The Man Who Lives. 1975: Harper and Row, Londres.

Wilkins, Michael J. and J. P. Moreland Eds., Jesus Under Fire. 1995: Zondervan, Michigan.

Witherington, Ben III, The Jesus Quest. 1996: Intervarsity Press, Illinois.

Wright, N. T.,
The Original Jesus, 1996: Eerdsman, Michigan.
The Challenge of Jesus. 1999: Intervarsity, Illinois.

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